Comorbilidades asociadas y VIH

Con la eficacia del tratamiento antirretroviral (TAR) a lo largo de las últimas décadas, el tratamiento de la infección por el VIH ha pasado de tratar una infección por el VIH progresiva y reducir la actividad inmunitaria a tratar la infección por el VIH a una dolencia crónica en una población que envejece con varias morbilidades asociadas.

La exploración sistemática y periódica de las comorbilidades asociadas frecuentes es fundamental, ya que pueden darse más tempranamente en la vida de la persona con VIH que en las no infectadas por el VIH. La mayoría de las comorbilidades asociadas no son específicas de la propia infección por el VIH, pero están relacionadas con el envejecimiento e incluyen:1, 2

  •  Enfermedad cardiovascular
  • Enfermedad pulmonar crónica obstructiva crónica (EPOC)
  • Debilidad
  • Enfermedad hepática
  • Cánceres no relacionados con el SIDA
  •  Disfunción neurocognitiva
  • Infecciones no relacionadas con el SIDA
  •  Osteoporosis
  • Nefropatía
  • Enfermedad tromboembólica
  • Diabetes de tipo 2

Tratamiento de las comorbilidades asociadas como un equipo multidisciplinar

La detección sistemática y el tratamiento no suelen diferir tanto de los de las personas no infectadas por el VIH. No obstante, se debe contemplar un enfoque multidisciplinar, a la hora de tratar múltiples comorbilidades asociadas en las personas que viven con el VIH (PVVIH).3

Los profesionales sanitarios (PS) que no están familiarizados con el TAR deben buscar el asesoramiento de especialistas en el VIH/SIDA antes de prescribir ningún tratamiento nuevo, ya que los medicamentos para algunas comorbilidades asociadas crónicas, como la diabetes y la hipertensión, podrían conllevar interacciones adversas farmacológicas. En aquellas situaciones en las que las PVVIH estén visitando a varios PS, es importante asegurarse de un cierto nivel de programación asistencial compartido.3

Un estilo de vida saludable

Los cambios del estilo de vida pueden ayudar a reducir el riesgo de desarrollar comorbilidades asociadas y disminuir el impacto de las existentes. Esto podría conllevar mejoras en la dieta, dejar de fumar o introducir un programa de ejercicios.

Un compromiso sobre la mejor vía de acción que cuente con objetivos realistas puede facilitarse con otros miembros del equipo asistencial, lo que incluye a dietistas y psicólogos deportivos. La clave para lograr cambios en el estilo de vida satisfactorios y, por ende, en la infección por el VIH, es la individualización de la figura central en el proceso, es decir, las PVVIH.

 

Beneficios de la intervención para dejar el tabaco

La tasa de tabaquismo en las PVVIH es de dos a tres veces superior que en la población general. Las PVVIH que fuman se enfrentan a un riesgo mayor de contraer enfermedades graves, en comparación con los no fumadores, pero podrían tener una menor probabilidad de responder de forma positiva al TAR.2 Las PVVIH fumadoras también podrían enfrentarse a un aumento del riesgo de muerte por una enfermedad cardiovascular y cáncer, en comparación con los no fumadores, así como un aumento del riesgo de muerte relacionada con el SIDA.4

Con el tratamiento de los riesgos asociados al tabaquismo, conversando sobre el modo en el que podría afectar a la posibilidad de disponer de un tratamiento exitoso y de los beneficios de dejar de fumar para la salud general, las PVVIH podrían sentir la determinación de dejarlo, más aún si ya están contemplando la idea de hacerlo.